Perfeccionismo

¿Eres de las personas que sienten que nunca logran algo suficientemente bueno?,  ¿Sientes que debes dar 100% o más en todo lo que realizas o todo va a salir mal? Si es así, entonces en vez de estar trabajando para tener éxito, estás tratando de ser perfecto.
El perfeccionismo se refiere a un conjunto de pensamientos y comportamientos con objetivos inalcanzables. En muchas culturas esta característica es erróneamente alentada como si fuese necesaria e indispensable para obtener éxito. Es así como el deseo de ser perfecto puede quitarte el sentido de la satisfacción personal, pudiendo causarte la sensación de no lograr lo que otros con objetivos más realistas sí logran.

Causas

Si eres perfeccionista, es evidente que aprendiste que los otros te evaluarán sólo desde lo que has logrado. Y tú también te evaluarás sólo desde lo que has hecho perfectamente. Has aprendido a valorarte en función de la aprobación de los demás y has incorporado estos  altos estándares como punto de partida. Tu autoestima se basa en estándares externos asociados a logros. Esto te deja susceptible y extremadamente sensible a la opinión del resto. En esas circunstancias, inconscientemente buscando ser perfecto, te defiendes contra la crítica y/o la desaprobación.

Sentimientos negativos que se asocian al perfeccionismo:

  • Miedo a equivocarse/fallar
  • Miedo a cometer errores
  • Miedo a la desaprobación
  • Pensamiento tipo todo o nada
  • Excesivos “debo hacer”
  • Creencia que el éxito le es fácil a otros
El círculo vicioso de la perfección

El perfeccionista se pone metas inalcanzables que no logra cumplir ya que son imposibles de lograr. La presión constante de obtener éxito y el inevitable fracaso  reduce la productividad y la eficiencia. Este círculo vicioso lleva al perfeccionista a ser autocrítico y culposo, lo que conduce a una baja autoestima. También puede conducir a estados de ansiedad y depresión. Así, el individuo vuelve a pensar cosas  poco realistas como “si hago esto una vez más, sí tendré éxito”, y así se alimenta este círculo vicioso.

Los perfeccionistas tienden a anticiparse al rechazo o a la crítica de los otros. Frecuentemente reaccionan a la defensiva ante una crítica. Los perfeccionistas también pueden medir a los demás con sus estándares individuales, por lo que tienden a criticar y exigir constantemente a los otros.

Además, estas personas tienden a evitar que otros puedan ver sus errores y a tener dificultades en crear lazos cercanos, por lo que no están satisfechos en sus relaciones interpersonales.


Metas saludables


Se recomienda basar las metas en los propios deseos en vez de responder a expectativas externas. Las metas deberían ser realistas, internas y potencialmente alcanzables.

Un  buen consejo sería disfrutar del proceso, en vez de fijarse  exclusivamente en el resultado final.

Cuando cometas equivocaciones, tus reacciones generalmente debieran estar limitadas a una situación específica en vez de generalizar y sentir que no sirves.


¿Qué hacer con el perfeccionismo?


El primer paso para cambiar las actitudes perfeccionistas a metas saludables es darse cuenta que ser perfecto es algo inalcanzable. La perfección es una ilusión. El otro paso es cuestionarse los pensamientos y conductas de fracaso que constituyen el perfeccionismo.

Algunas estrategias para lograr esto son:

  • Proponte  metas alcanzables y realistas basadas en tus deseos y necesidades
  • Establece metas secuenciales. Si logras una, la próxima que sea sólo un paso más allá
  • Modifica la actitud frente al fracaso. Piensa que puedes aprender tanto de tus fracasos como de tus éxitos y que el mundo no se acaba cuando no eres perfecto
  • Cuando cometas algún error, pregunta ¿Qué puedo aprender de esta experiencia? Haz una lista de todo lo que puedes obtener y aprovechar
  • Enfócate en el proceso de hacer las cosas, no sólo en el resultado final. Evalúa tu tarea tanto  en relación con lo que cumpliste como con cuánto disfrutaste haciendo la tarea
  • Utiliza los sentimientos de ansiedad y depresión como oportunidades para preguntarte: ¿Habré creado expectativas imposibles para mí en esta situación?
  • Confronta tus miedos que pueden estar detrás de tu perfeccionismo. ¿Qué podría ser lo peor que me pudiera pasar?
  • Evita pensamientos del tipo todo o nada. Aprende a discriminar las metas de mayor prioridad de las que no lo son
  • ¡No olvides que tampoco lograrás estos cambios a la perfección!
Una vez que pruebes estas sugerencias, te sentirás mejor en este proceso. Traducido de “The Board of Trustees of the University of Illinois”, 2005

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Unidad de Apoyo Psicológico